Los riesgos del transporte radiactivo hacia el ATC

5 febrero, 2012 § 1 comentario

Nosotros, el público en general, somos irracionales y mal informados en torno al riesgo. No entendemos ni nos preocupan las estadísticas” Juan Guillermo Rivera Berrío

Si compra lotería de Navidad, juega a la promitiva, o confía de vez en cuando su suerte a cualquier otro sorteo debería tener algún conocimiento de probabilidad. Y seguramente no lo tenga. De hecho, si lo tuviera, no jugaría. la lotería es un impuesto del Estado para los que no saben de probabilidad. Si no tiene esos conocimientos básicos es muy probable que le engañen con cifras sobre si un evento es muy probable o muy improbable. Es lo que ocurre con los riesgos de la energía nuclear.

Un cementerio nuclear y el transporte de los residuos radiactivos son inocuos para el entorno… siempre que no ocurra un accidente grave. Ese es el temor de los que nos oponemos al transporte de residuos nucleares de alta radiactividad por toda España hasta un Almacén Temporal Centralizado. El temor a un accidente grave, especialmente durante el traslado, que puede tener consecuencias impredecibles para nuestra salud y una enorme duración de sus efectos nocivos en el entorno próximo al accidente. Los datos de ENRESA sobre los riesgos del transporte no son nada concretos, entre otras cosas porque no hay ningún informe técnico detallado sobre dichos riesgos en nuestro caso concreto.

ENRESA se limita a tranquilizarnos prometiendo que el riesgo de accidente con fuga de material radiactivo es “casi imposible”. Para ello suele utilizar dos datos bastante repetidos en todos sus foletos “publicitarios” y la información que proporciona en su web.Después de 100.000 toneladas de material radiactivo transportadas desde 1970 no ha habido NUNCA un accidente grave con fuga de material radiactivo. También las torres gemelas aguantaban en pie sin problemas desde su inauguración en 1973. Sus constructores afirmaron el día de su inauguración que su estructura aguantaría el impacto de un Boeing 707. De hecho en 1993 su estructura aguantó el efecto de un coche bomba ubicado en su aparcamiento. Las torres gemelas eran “indestructibles”. Si has hecho algún crucero ya te habrán explicado que no hay ningún motivo de preocupación. Han pasado cien años desde el Titanic. Un crucero moderno como el Costa Concordia, el mayor crucero construido en Italia, no puede naufragar. No pondremos más ejemplos. Lo de “no te preocupes, nunca ha pasado nada” es la frase más repetida antes de un desastre anunciado.

 Mejor analicemos los riesgos con cifras. A ENRESA le gusta ofrecernos una de las cifras que tiene: El riesgo de accidente grave durante el transporte es de 0,00000023 (un 0,000023%) cada año, lo que “significa” un accidente cada 4,3 millones de años. ¡4,3 millones de años! El doble de tiempo que llevan los homínidos sobre la faz de la Tierra ¡Eso si que es imposible que ocurra! De hecho, según los mismos datos de ENRESA, el riesgo de accidente grave con fuga radiactiva durante el transporte de residuos nucleares es cien veces menor que la fusión de un reactor en una central nuclear. Este riesgo es de 0,000029 (0,0029%) cada año, es decir un accidente cada 34.000 años. ¡34.000 años! El tiempo que tienen las pinturas de Altamira cuando tidavía existía el hombre de Neanderthal. ¡Vaya seguridad!

Pero entonces ¿cómo es posible que en 25 años hayan sufrido una grave fusión tres reactores de dos centrales nucleares? ¡Esto sí que ha sido mala suerte! ¡Esto no puede volver a pasar! De ninguna manera. Precisamente según los datos que manejan los dueños de las centrales nucleares lo previsible (si no aumenta el número de ectrales en el planeta) es que tengamos un accidente de este tipo cada 20 años como media. ¿y esto cómo es posible? Por pura ley de la probabilidad. Y si el cálculo probabilístico no entra en sus habilidades preste mucha atención a partir de ahora. Y prepare una calculadora por si no se fía de los sencillos cálculos que le vamos a mostrar.

Si alguien quisiera leer todo el material accesible en internet tardaría 9 millones de años.2  El uso de la escala temporal en términos probabilísticos es muy habitual en textos de curiosidades o cuando se quiere manipular la información haciendo hincapié en la improbabilidad de un suceso. El riesgo de morir en accidente de tráfico en España es muy similar al de que explote un reactor nuclear. Un riesgo de 0,00004 (un 0,0025%) cada año, es decir, uno cada 25.000 años. No es necesario, por tanto, que se preocupe. Es imposible que usted muera de un accidente de tráfico. Sin embargo unas 1500 personas pierden la vida cada año en nuestras carreteras. La explicación es que este riesgo es acumulativo, tanto en usuarios como en tiempo de uso. Lo más lógico es que lea en la prensa que la tasa anual de mortalidad por accidente de tráfico es de 40 personas por cada millón de habitantes. Compruébelo y verá que la cifra es la misma. De hecho si usted tiene pensado usar el coche durante unos 75 años (la esperanza media de vida en nuestro país), puede calcular su riesgo de morir por accidente de tráfico: 0,003 (un 0,3%). Si tienen diez miembros en la familia, la posibilidad de que alguno de ellos muera en un accidente de tráfico es de un 3%. Y esta cifra ya empieza a asustar.

Lo mismo pasa con los reactores nucleares. Con las cifras “oficiales”, el riesgo de que por un accidente grave se fusione el reactor nuclear a lo largo de los 40 años de su vida útil (sin tener en cuenta ampliaciones irresponsables, cuando más alto es el riesgo de accidente grave) es 0,0016 (un 0,16%). Y si tenemos en cuenta que actualmente existen 440 centrales nucleares en funcionamiento en todo el planeta, el riesgo de que (con el mismo número de centrales en un futuro) alguna de ellas tenga un accidente grave es de 0,51 (un 51%). Si un 50%. Cara o cruz. Si quiere medirlo en escala temporal: uno cada veinte años de media. No es por tanto tan extraño el periodo de 25 años entre Chernobyl y Fukushima.

 Atendamos a hora al riesgo del transporte de residuos nucleares. ENRESA se basa en la experiencia de 100.000 toneladas de residuos nucleares transportados sin fugas radiactivas debidas a un accidente. Pero sí ha habido accidentes graves, aunque no hayan producido la fuga de material radiactivo:
1987: descarrilamiento grave de camión con caida de la carga en Lailly-en-Val (Francia)
1991: caida desde altura por rotura de la grúa en puerto de Chardigo
1997: descarrilamiento del tren con caida de tres contenedores en la frontera franco-alemana

 Por lo tanto al menos tres accidentes importantes, tanto por carretera, como por barco o por tren, en el transporte de esas 100.000 toneladas. Es decir, un riesgo empírico de accidente de 3/100.000. Teniendo en cuenta de que el tonal de residuos transportados previstos en nuestro país es de 7000 toneladas, el riesgo de accidente en nuestras carreteras es de 0,21 (un 21%). Por supuesto, afortunadamente, el riesgo de fuga en un accidente, aunque sea grave, es bajo por la sólida protección que llevan los contenedores. Los estudios que maneja ENRESA calculan que el riesgo de fuga radiactiva en caso de accidente es sólo de 0’0383 (un 3,83%). calculemos entonces. El riesgo de accidente grave con fuga radiactiva al transportar las 7000 toneladas previstas sería de 0,00001165 (un 0,0011%)

 Pero antes de calibrar la magnitud del riesgo, analicemos los modelos teóricos que maneja la Comisión Interministerial: El famoso valor de 0,00000023 corresponde a los resultados del Modal Study, un estudio de riesgos elaborado en 1987 para el transporte de residuos radiactivos a Yucca Mountain. Un proyecto controvertido en el desierto de Nevada (USA) que finalmente fue cancelado en marzo de 2010 gracias a la presión de los empresarios de Las Vegas, a 140 km del almacén. Aparte de que la cifra corresponde a una estimación de riesgo anual difícil de trasladar a nuestra situación, los mismos informes del Consejo Interministerial reconocen que sus conclusiones han sido superadas por estudios posteriores, incluso para el mismo proyecto (como el CR-6672), con herramientas de cálculo más avanzadas.3

 Entre esos estudios posteriores el propuesto por el Consejo Interministerial como referencia es el realizado para el transporte hacia el ATC de Zwilag, en Suiza. Según sus conclusiones, la probabilidad de accidente severo es de 0,0000000028 (un 0,00000028%) por cada km de carretera recorrido. Siguiendo la tabla de riesgo de fuga radiactiva en caso de accidente severo: 0,0000000001 por cada km recorrido. Con estos datos oficiales podemos calcular el riesgo teórico, por ejemplo, de un traslado de residuos nucleares desde la Central de Garoña, distante 450 km de Villar de Cañas:  0,00000084 (un 0,000084%). Según el símil que tanto gusta a ENRESA, una fuga radiactiva cada 1,2 millones de años.

Pero no se trata del riesgo de un único convoy. Se preveen 670 trayectos a lo largo de 20 años, con una cadencia de 30-50 viajes al año (una media de uno cada una o dos semanas). Aparte de las eternas frecuentes molestias para el tráfico de la zona durante dos décadas, el riesgo total aumenta considerablemente. Calculando una media de 300 km por trayecto, el riesgo oficial de fuga radiactiva por accidente grave durante el trayecto es de 0,0000215 (un 0,00215%). Un cálculo bastante similar al que habíamos calculado anteriormente y cinco veces superior al antiguo estudio de Yucca Mountain, según el cual, el riesgo de fuga radiactiva grave en el plazo de los 20 años previstos sería de 0,00000465 (un 0,000465%).4

 Recalcamos que la imprecisa cifra de riesgo que interesadamente le gusta manejar a ENRESA es menor de la mitad del riesgo calculado según el historial de accidentes graves sucedidos con posterioridad y cinco veces inferior a los más recientes y precisos modelos calculados para el transporte al ATC de Suiza. Sin embargo, esto es lo de menos. Ya que comenzábamos diciendo que el error en la percepción de riesgo no es la inexactitud en los informes del Consejo Interministerial sino el desconocimiento de la Ley de Probabilidad, usaremos esa cifra conservadora de 0,00000023 (un 0,000023%) cada año, aquella de un accidente cada 4,3 millones de años.

Para un perido de 20 años de transporte continuado el riesgo hemos visto que es 0,00000465 (un 0,000465%), es decir un accidente cada 215.000 peridos de 20 años (o 4,3 millones de años). Pero no es ésta la forma más común ni sencilla de registrar eventos infrecuentes para su comparación. Lo más habitual y cómodo es registrarlo como riesgo por millón de sucesos (en nuestro caso millón de periodos de 20 años, o millón de ATCs). Y en nuestro caso el riesgo calculado es de 4,65 accidentes con fuga radiactiva por millón. 4,65 x 10-6 en notación científica (esa que usa la calculadora de su móvil para las cifras pequeñas). ¿le sigue pareciendo bajo el riesgo? Como el concepto de bajo o riesgo depende de las posibles consecuencias y de la percepción subjetiva de cada cual, simplemente compare con otros riesgos con los que se enfrenta a menudo a lo largo de su vida:

 El riesgo de un accidente rave con fuga de material radiactivo en una de nuestras carreteras (4,65 x 10-6) es superior al riesgo de:
matarse con el coche este próximo mes: 3,33 x 10-6
matarse en el trabajo mañana: 5 x 10-6
matarse en accidente de avión la próxima vez que vuele: 3 x 10-6
morirse por un síndrome de Mendelson en la próxima cesárea (el mayor temor de los anestesistas): 2 x 10-6

O busquemos otros símiles, por no ser tan funestos: la probabilidad de que nos toque gracias al ATC el premio de un accidente que mate a varios cientos de personas y arruine durante siglos varios centenares de kilómetros a la redonda en un punto al azar de la geografía española (pero con más posibilidades en la provincia de Cuenca) es:
2,8 veces superior a la probabilidad de que le toque el Gordo de la Lotería Nacional (1,67 x 10-6)
22 veces superior a sacar una quiniela de 14 resultados (0,21 x 10-6)
66 veces más probable que el que le toque el Cuponazo de la ONCE, la Primitiva o la Bono-Loto (0,07 x 10-6)
155 veces más probable que el Gordo de la Primitiva (0,03 x 10-6)
465 veces más probable que la probabilidad de ganar el Euromillón (0,01 x 10-6) 5

Por tanto, si decide jugar todas las semanas durante un año entero una Primitiva y un Euromillón con la idea de hacerse millonario, debe saber que tiene las mismas probabilidades de que eso ocurra que las de que arruine el futuro de sus hijos y sus nietos y los de cientos de miles de paisanos suyos por haberse creido sin más que lo del Cementerio nuclear es seguro. Ahora decida si acude todas las semanas al estanco a sellar sus boletos o a las manifestaciones contra el cementerio nuclear (o se viene a las manifestaciones cuando salga del estanco).

4 pese al error en la comparación del informe del Consejo Interministerial.

5 Por supuesto, si quiere tener comparaciones más fiables, multiplique estas probabilidades por cinco, según los riesgos calculados por el estudio suizo.

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Las cuatro mentiras del cementerio nuclear

22 enero, 2012 § 1 comentario

Villares del Saz, 22 de enero de 2012

Muchas son las mentiras del Gobierno y su entorno desde que, el 30 de diciembre, tomó la resolución de que el cementerio nuclear se implante en Villar de Cañas. Pero todas ellas se pueden englobar en cuatro y cuya falta de veracidad es fácilmente demostrable: la creación de empleo, el consenso social, el inicio en febrero de su construcción y la seguridad del proyecto

cementerio nuclear ATC Villar de Cañas

Como dice un dicho popular, “se coge antes a un mentiroso que a un cojo” y al Gobierno que preside Rajoy, cualquier ciudadano medianamente informado, le ha cazado en varias mentiras relacionadas con el ATC.
La decisión de Consejo de Ministros se tomó con numerosas irregularidades administrativas ya que ni siquiera se había constituido la Comisión Interministerial (la anterior está cesada al entrar el nuevo gobierno), que según el Real Decreto debe encargarse de fijar los criterios para el emplazamiento del ATC [1]. Cuando se incumplen los procedimientos, se hace necesario suplirlos con falsedades.
Primera mentira: La creación de empleo
Sobre este asunto se han soltado los embustes más flagrantes. Empezando por la misma nota de prensa del Consejo de Ministros del 30 de diciembre, puesto que sólo se encontró una justificación para enviar a Villar de Cañas el Cementerio Nuclear “el entorno tiene una tasa de paro elevado” [2] , puesto que el informe técnico colocaba a Villar de Cañas en cuarta posición por detrás de Zarra, Ascó y Yebra. Al comprobar que esta justificación es falsa (la media de paro registrado en 2010 en Villar de Cañas ha sido de 23,8 personas y en 2011 de 31 [3] en un pueblo de 446 habitantes) tuvieron que buscar otra, lo que explica la tardanza de 20 días en publicar la resolución. Así, en la publicación aparecida en el BOE, se da un giro y se justifica por la consecución del “consenso social, territorial e institucional”[4]
El empleo creado en el sector de las energías renovables en Cuenca y Castilla-La Mancha y la nuclear no tienen punto de comparación:
La energía fotovoltaica aporta muchos cientos de puestos de trabajo y empresas punteras que operan en todo el pais con sede en nuestra región. La empresa Silicio Solar, en Puertollano da empleo a 771. Para hacerse una idea de lo que supone en puestos de trabajo y el desastre del giro del gobierno hacia las no renovables, baste decir que la falta de apoyo a la energía solar fotovoltaica, dejó sin empleo a 20.000 personas en el país en 2011 [5] (371 solo en Silicio Solar si el ERE sigue adelante).
En Cuenca existen multitud de huertos solares que han contribuido a crear riqueza. En Villar de Cañas con el dinero de los réditos de un huerto solar (700.000 euros), se ha financiado la mayor parte de un centro de día [6].
La eolica, supone decenas de empleos, solo la fábrica de componentes eolicos de Cuenca da empleo a 60 personas y aporta muchos recursos económicos a numerosas localidades de la provincia y la Región con aerogeneradores en su suelo.
La energía hidroeléctrica también crea puestos de trabajo: hay y numerosos saltos (en Cuenca el mas conocido es el de Villaba de la Sierra) pero existen muchos otros salpicados por nuestros ríos.
La biomasa, está creciendo en actividad económica. Ya hay muchas empresas en nuestra provincia que se dedican a este actividad (empresas forestales, de leñas, de fabricación de pelets, calderas de biomasa, etc.) y puede generar más enpleo en el futuro cercano.
En Cuenca, hasta ahora, la energía nuclear no ha creado ni un solo puesto de trabajo y en la región únicamente los trabajadores de la central de Trillo y los que trabajan en el desmantelamiento de la central de Zorita, pero tanto unos como otros, viven lejos de las instalaciones nucleares y por tanto apenas dejan riqueza o actividad económica en su entorno.
Pero las mentiras sobre el empleo no se quedan aquí, hay que hablar de la operación propagandística orquestada por el Gobierno sobre las expectativas de empleo.
El Ayuntamiento recoge curriculums gracias a la publicidad del Gobierno. Pero ni el Apuntamiento es el contratante (el promotor del ATC es ENRESA) ni se comenzará en breve, pues los trámites todavía durarán mucho tiempo (en torno a un año según Greenpeace), incluso se podría paralizar si prosperan los recursos anunciados ante el tribunal Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional. Ceoe-Cepyme y la Cámara de Comercio de Cuenca, han contribuido a este vergonzoso engaño. Lamentablemente se ha jugado con la desesperación de muchas personas creando falsas expectativas.
Las cifras de empleo que ha suministrado el ministerio en el periodo de funcionamiento del ATC varían desde 50 a 150 personas (los 300 puestos de trabajo se refieren a los cinco años que duraría su construcción). Pero los puestos fijos son de personal especializado, que vendrá de fuera y vivirá fuera (quizás empleen hasta dos docenas de personas en mantenimiento y jardines).
También es falso que se atraerán empresas. En el entorno de las instalaciones nucleares no existen ningún tipo de empresas. Únicamente las relacionadas con el sector nuclear.
Pero la destrucción de empleo va a ser considerable y supondrá un mazazo a la agricultrua, la ganaderia las empresa agoralimentarias, los productos de calidad las Indicaciones Geográficas Protegidas, las Denominaciones de Origen, la agricultura ecológica, el turismo rural. etc.
Segunda mentira: El consenso social, territorial e institucional
El Goierno entrante se ha dado tanta prisa en fijar el lugar de ubicación del ATC que ahora han tenido que buscar la justificación. Para ello echan mano de la iniciativa no legislativa de 24 de febrero de 2010 en el que se decía que el emplazamiento debía contar con el “consenso social, territorial e institucional”[7]. Esta misma frase es la que aparece en la propia resolución publicada el 20 de enero en el BOE. Pero este consenso no existe, una amplia mayoría ha demostrado en la calle o con las firmas de las alegaciones (se presentaron 1.600 firmas de conquenses y unas 400 más de personas de fuera de la provincia) o con los 40 colectivos de todo el espectro social y político (a excepción del PP) incluidos los sindicatos mayoritarios y todas las organziaciones agrarias representativas: UPA, COAG y ASAJA que pertenecen a la Plataforma anti ATC y trabajan activamente en ella ¿Que hacer? Pues fabricar el consenso.
Para este consenso forzado y sobrevenido, los gobiernos de Rajoy y Cospedal han presionanado a diferentes organizaciones afines: Ceoe-Cepyme Cuenca, Cámara de Comercio de Cuenca, ASAJA, Diputación de Cuenca, etc., para que se posicionen a favor del ATC. Aunque caigan en contradiciones (ASAJA esta en la Plataforma Contra el Cementerio Nuclear en Cuenca). Ha dado vergüenza ajena, observar como el Presidente de Asaja (Pedro Barato) ha venido a Cuenca únicamente para ningunear a sus afiliado conquenses que se han visto reducidos a la condición de objetos. En definitiva, intentan por la vía de demostrar el famoso “consenso social territorial e institucional” lo que no pueden por los informes técnicos. Por eso es tan importante la movilización social, desarmando el principal argumento del Gobierno. El 12 de febrero en Villar de Cañas será un acto muy importante para conseguir parar el proyecto.
Tercera mentira: el inicio de las obras será en febrero de 2012
Así lo ha dicho el nuevo presidente de Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Ramón Aguirre a sabiendas de que es falso, pues no existe ni proyecto y los tramites podrían llevar en torno a un año [8].
Las prisas están en relación con los intereses del las empresas eléctricas (que verían facilitada su estrategia de prolongar la vida útil de las nucleares) y no tanto por el importe de 65.000 euros diarios que se paga a la empresa francesa Areva, puesto que es una fianza y será devuelta, en su mayor parte, en cuanto los residuos estén de nuevo en España [9] (otra mentira más).
Cuarta mentira: La seguridad
Se podría parafrasear lo que se decía en el servicio militar con el valor: la seguridad “se la supone” pues no hay proyecto y por tanto nada se pude decir a favor o en contra en cuanto a seguridad o evaluación de riesgos.
Greenpeace interpuso un recurso contencioso-administrativo en 2010 sobre el procedimiento de adjudicación. El tribunal solicitó, en su momento, el proyecto del ATC al Ministerio de Industria, pero no obtuvo respuesta: no existe documentación alguna relativa a dicho proyecto, así lo pone de manifiesto, mediante providencia, la sección cuarta de la Audiencia Nacional [10].
En definitiva, el procedimiento está tan viciado (desde que lo inició el anterior ejecutivo del PSOE en 2006) que la única manera de hacer las cosas bien y no arrepentirnos para siempre, es suspender el procedimento y volver a iniciarlo desde el principio, una vez establecido un calendario de cierre de las nucleares. No queremos el cementerio nuclear ni en Cuenca ni en ningún sitio en estas condiciones. También el el cementerio nuclear “lo llaman democracia y no lo es” y “no nos representan”.
María Andrés Azcoitia es vecina de Villares de Saz y portavoz de La Plataforma Contra el Cementerio Nuclear en Cuenca Teléfono: 630 735 246

No queremos basura nuclear en Cuenca ni en Castilla – la Mancha

3 enero, 2012 § 2 comentarios

Una vez más las decisiones de nuestros políticos pasan por encima de los ciudadanos, hacen caso omiso de nuestras peticiones y realizan acciones de forma irregular, todo esto añadido a la gran facilidad que nuestros gobernantes tienen para decir una cosa antes de las elecciones y llevar a cabo exactamente todo lo contrario cuando han alcanzado el poder.

Esta vez, la decisión de emplazar el ATC (Almacén Temporal Centralizado) en la localidad de Villar de Cañas está manchada de falta de transparencia, mentiras y falsas esperanzas; por no decir la peligrosidad que conlleva el almacenaje de residuos nucleares de alta intensidad y los desastres en potencia a los que nos podemos enfrentar.

No hace más de un año a la actual presidenta de Castilla La Mancha se le llenaba la boca  rechazando la ubicación de la ATC en Castilla-La Mancha 1 tras la noticia sólo se ha dignado a decir que “no se puede servir a varios señores a la vez […]” 2

Las irregularidades sobre la decisión de presentar Villar de Cañas como candidata se han dado desde el principio puesto que ni la ciudadanía ni las organizaciones sociales han tenido acceso al proyecto del ATC, incumpliendo el artículo 6 del “Convenio sobre el acceso a la información, la participación y el acceso a la justicia en materia de Medio Ambiente”. 3

El mismo alcalde de Villar de Cañas ha hecho declaraciones mencionando el secretismo con el que se tomó la decisión de solicitar el ATC para Villar de Cañas y como aliciente a toda esta trama, la vinculación de la secretaria-Interventora del ayuntamiento de dicha localidad Carmen Barco con ENRESA, empresa encargada de la gestión de los residuos, pues aparece en numerosos cursos y jornadas organizados por esta empresa.

Un añadido más son las promesas de desarrollo humano y económico que se le está prometiendo a esta localidad. Víctor García de Lucas hizo en su día un completo estudio de poblaciones con los datos del INE de la zona del Cabril en la provincia de Córdoba. Allí está situado un Cementerio de Residuos Nucleares de media y baja intensidad. En el estudio se observa, al contrario de las falsas promesas realizadas a los vecinos de la comarca,  una clara y continuada disminución de la población desde el momento de entrar en funcionamiento el cementerio en 1986 hasta el 2009. Son datos que hay que tener en cuenta, por no hablar de la escasa ayuda que aporta el tener un vertedero de residuos nucleares para el desarrollo del turismo o la agricultura.4 Estos son unos datos más de los que ya conocíamos: la peligrosidad de la energía nuclear.

La radiación de los residuos nucleares que aquí se van a alojar tienen una muy longeva vida: Estos son los llamados  residuos de alta actividad y emiten altas dosis de radiación. Están formados, fundamentalmente, por los restos que quedan de las varillas del uranio que se usa como combustible en las centrales nucleares y otras sustancias que están en el reactor y por residuos de la fabricación de armas atómicas (en España este último residuo no está permitido, por el momento). También algunas sustancias que quedan en el proceso minero de purificación del uranio son incluidas en este grupo. En las varillas de combustible gastado de los reactores se encuentran sustancias como el plutonio 239 (vida media de 24 400 años), el neptunio 237 (vida media de 2 130 000 años) y el plutonio 240 (vida media de 6 600 años). Por tanto su peligrosidad se mantiene durante miles de años.

Sabemos además que la seguridad nuclear en la centrales está en entredicho tras las numerosas catástrofes nucleares, saldando vidas humanas y provocando desastres en el medio ambiente de las zonas siniestradas y en cientos de kilómetros alrededor. Todo el mundo recuerda el desastre de las Centrales nucleares de Chernobil  en Ucrania y de Fukushima en Japón (entre otros muchos). Pero no sólo la centrales nucleares están expuestas a los peligros, sino cualquier centro que gestione material radiactivo, como en la Central de Procesamiento Nuclear de Mayak, Rusia, próxima a los Montes Urales. En Septiembre de 1957 liberó agua contaminada al río Techa fuente de agua potable de numerosas poblaciones. Un accidente en el sistema de refrigeración de uno de los tanques de almacenamiento de toneladas de residuos produjo una explosión no nuclear de gran intensidad, liberando la radiación y produciendo 200 muertes y miles de personas expuestas a radiación. Cientos de hectáreas quedaron estériles y fue considerado el peor accidente nuclear antes de Chernobil clasificado en el nivel 6 de la Escala de Accidentes Nucleares.5

Los riesgos no se limitan al propio vertedero nuclear sino que nuestras carreteras serán transitados por material radioactivo procedente de todos los puntos de la geografía española. El hecho de que no se haya registrado nunca un accidente grave in itinere no garantiza en modo alguno la imposibilidad de que no pueda ocurrir en un futuro, con el grave riesgo en caso de rotura de los cilindros de almacenaje.

Pero incluso sin la necesidad de la ocurrencia de accidentes, atentados o sabotaje la seguridad está tan garantizada como quieren vendernos. En la localidad de Asse en Alemania donde se localiza un vertedero nuclear, se ha registrado un aumento significativo de casos de cáncer por parte de la población de la zona. 6

Habría que realizar previamente un estudio sísmico de la zona concreta donde se situará el ATC y esto no se ha realizado aún según investigadores del IGME; por el contrario sí que se ha determinado actividad sísmica en la zona: en 2009 en Monreal del Llano con 2.4 de intensidad, 2008 Los Hinojosos con 3,2 de intensidad, 2011 Belmonte con 3,1 de intensidad y el último hace unos días de nuevo en Monreal del Llano (25/12/2011) con 2,3 grados de intensidad.

Por estás y muchas más cosas que, probablemente, se nos queden en el tintero, no queremos el ATC en Villar de Cañas, ni en Castilla-La Mancha ni en ninguna otra localidad. Pedimos al gobierno que invierta en I+D lugar de hacer recortes y esconder la basura debajo de la alfombra para que sean las generaciones venideras las que tengan que afrontar sus desaguisados. Pedimos que se marquen una fecha para el cierre de las centrales nucleares españolas en lugar de alargarles la vida, cosa que que eleva la probabilidad de un desastre nuclear en nuestro país. Les llamamos encarecidamente una vez más a la inversión en energías renovables, fuentes de trabajo y de respeto por el medio ambiente. España tiene el privilegio de numerosas horas de Sol y llanuras y costas propicias para la energía eólica. Necesitamos una ley de ahorro energético eficaz para evitar el derroche, y consumir energía de manera sostenible. Para es hace falta más inversión en futuro y no en esconder el presente.

Pilar García Carín

eQuoCuenca

Attac CLM

Más información:

www.ecologistasenaccion.org

http://cuencadicenoalcementerionuclear.blogspot.com/

1.- http://www.publico.es/agencias/efe/286957/cospedal-recalca-su-rechazo-a-que-se-instale-un-atc-en-castilla-la-mancha

2.- http://www.eldigitalcastillalamancha.es/barreda-carga-contra-cospedal-y-le-saca-unas-viejas-declaraciones-sobre-el-atc-101435.htm

3.- http://europa.eu/legislation_summaries/environment/general_provisions/l28056_es.htm

4.- Las Lecciones del “otro” cementerio nuclear por Víctor M. García de Lucas

5.- http://mayak.greenpeace.org.ar/mayakstory/index.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Mayak

6.- http://www.lavanguardia.com/ciudadanos/noticias/20101126/54077142382/aumentan-los-casos-de-cancer-en-las-zonas-proximas-a-un-deposito-de-basura-nuclear-en-alemania.html

http://www.dw-world.de/dw/article/0,,14990661,00.html

Las lecciones del “otro” cementerio nuclear

2 enero, 2012 § 3 comentarios

Los municipios cercanos al Cementerio Nuclear
de “El Cabril” no han hecho más que perder población desde su inauguración en 1992.

El Gobierno Municipal de Villar de Cañas considera que el Cementerio Nuclear será un acicate para el desarrollo de su municipio y la comarca circundante. Se basan en el hecho del aumento de actividad económica unido a la concesión de compensaciones económicas. Pero cabría preguntarse si hay una forma de medir los efectos económicos de una instalación de este estilo en nuestro país.

El ejemplo más cercano y sencillo con el que comparar es el Cementerio de Residuos Nucleares de baja y media actividad de “El Cabril”, en el municipio Cordobés de Hornachuelos. “El Cabril” comenzó a usarse en 1961 de forma clandestina como almacén de residuos nucleares, en 1975 recibió la primera supuesta autorización oficial, aunque fue en 1992 cuando fue oficialmente inaugurado y cuando el municipio afectado comenzó a recibir compensaciones. Las compensaciones son recibidas sobretodo por Hornachuelos y en menor medida por los otros municipios cercanos, Fuente Obejuna, Navas de la Concepción y Alanís. Es de suponerse que el Cementerio puede tener un efecto negativo en algunos sectores (Turismo, Agricultura, etc) aunque teóricamente, tendrá un beneficio por la generación de nuevos puestos de trabajo, inversiones y por las compensaciones. Ello debería redundar en un efecto positivo en la población. Pero ¿como cuantificarlo?.

Como sabemos hay diferentes índices de desarrollo económico y humano, la evolución de la población de un municipio o región respecto a otros de similares características es una de las más evidentes y aceptadas. Según esto, la introducción de un elemento de consideración tanto positivo como negativo debería tener un efecto considerable en la misma.El índice neto de población recogido por el INE puede ser un dato de interés en si mismo, pero este en ocasiones puede enmascarar datos importantes. Por poner un ejemplo, un municipio de una zona rural tendente a la pérdida de población que introduzca un nuevo aliciente positivo, puede no llegar a ganar población, pero si se estabiliza o pierde muy poca en tanto que los municipios circundantes se hunden poblacionalmente, podríamos hablar de éxito relativo. Es por lo que para poder llegar a conclusiones reales se usan índices referenciales respecto a la evolución de la provincia de referencia (exceptuando las capitales, cuya población suele comportarse de una forma diferente y podría dar origen a datos engañosos).Los datos del INE son los siguientes referentes a los pueblos afectados.

A simple vista se puede deducir que la población neta de todos los municipios se reduce, en algunos casos de forma considerable, sin embargo podría pensarse que puede deberse al efecto de una misma tendencia en el entorno, sin embargo, como se aprecia en las graficas de índices referenciales del entorno rural de la provincia de referencia, se aprecia que la caída es incluso más pronunciada que en el gráfico poblacional neto.

 

De estos datos y gráficos podemos sacar varias conclusiones. El primero y más obvio es que todos los municipios de la zona pierden población y que además lo hacen de forma más acusada que municipios similares de otras zonas rurales de su provincia. Por tanto el perjuicio a los sectores afectados ha sido mayor que los beneficios que puedan haber aportado la nueva actividad económica y las ayudas compensatorias.

Sin embargo se aprecia que el efecto negativo es ciertamente menor en Hornachuelos, donde se pude suponer que los efectos beneficiosos, sobretodo en lo referente al empleo y a las ayudas compensatorias fueron mayores. Pese a todo es nutable el hecho de que incluso en este municipio decrecen ambos índices objetivos.

Un último dato sorprendente es que es a partir de 1992, cuando la situación se regulariza, la caída es mayor. Esta caída viene precedida de un pequeño repunte o estabilización poblacional en los cuatro municipios en los dos años precedentes, años en los que se realizaron las construcciones de las instalaciones reguladas del Cementerio, con lo que suponemos que la actividad generada en el sector de la construcción si fue beneficiosa esos años. Sin embargo, pasada la época constructora, las poblaciones no dejaron de decrecer, en casos como Alanís y sobretodo Navas de La Concepción de forma dramática, en tanto otras poblaciones de similares características de las mismas provincias crecían. El efecto de las actividades Turísticas, la Agricultura y otros sectores productivos sostenibles debieron de tirar de la economía en otros municipios rurales, en tanto que la presencia del Cementerio no debió de ayudar demasiado al desarrollo de los mismos en la zona del Cabril.

Con todo, El Cabril es un almacén de residuos de baja y media actividad, por lo tanto mucho menos peligrosos que los que vendrán al Cementerio Nuclear de Villar de Cañas, con lo que hemos de suponer que, pese a que las compensaciones en este caso serán mayores, el efecto sobre los sectores afectados negativamente en aquel, será mucho más pernicioso en este. No sería justo dejar de señalar que habrá un repunte en la actividad económica y en la población de Villar de Cañas y de los pueblos más cercanos en los años correspondientes a la construcción del complejo, a eso se agarrarán las autoridades como muestra de lo beneficioso  del proyecto para el municipio y la comarca. Pero tras la inauguración y comienzo de la llegada de los residuos, no parece evitable el desplome del desarrollo y de la población, es cierto que el dinero de las compensaciones hará muy ricos a algunos, pese a hundir el futuro de la región.

Pese a todo, como en el caso de Hornachuelos, Villar de Cañas será el menos perjudicado de los municipios de la comarca puesto que al percibir fuertes compensaciones, esto atenuará la caída, pero en los demás, en muchos kilómetros a la redonda, solo veremos los efectos negativos. Son los vecinos, como nos demuestran los datos de Fuente Obejuna, Alanís y Navas de la Concepción, los que más deben preocuparse, quizá los más cercanos obtengan algunos puestos de trabajo en la construcción los primeros años, pero para luego no hacer más que hundirse de forma pronunciada, los demás de la comarca ni siquiera tendrán ese aliciente.

Todo esto es siempre en la suposición de que todo funcionará a la perfección en materia de seguridad, medio ambiente y sanidad, ya que El Cabril no ha tenido serios problemas al respecto y pese a eso ha ocasionado los perjuicios económicos y poblacionales aludidos. Simplemente, los productos turísticos, agrícolas y de calidad se venden mal con el sello nuclear y la gente prefiere vivir alejada de estas instalaciones. Sin embargo no hemos de olvidar esta inquietante posibilidad que en Cementerios Nucleares como el de Mayak se hicieron tristemente realidad. Cualquier accidente, problema de seguridad o acto de terrorismo, sabotaje o robo en las instalaciones o “In itinere” haría de todos estos problemas económicos y poblacionales algo meramente anecdótico.

En todo caso, no perdamos nunca de vista que los residuos de Villar de Cañas serán de alta actividad en tanto en El Cabril son de Media y Baja, con lo que todos estos datos solo pueden ser tomados en consideración como una mera aproximación al problema, lo previsible es que los problemas económicos, demográficos y de seguridad, sean mucho mayores en este que lo que lo son en aquel.

Víctor Miguel García de Lucas

Licenciado en Cc. Biológicas y diplomado en Turismo

Miembro de eQuo Cuenca

No queremos que Cuenca se convierta en vertedero nuclear

30 diciembre, 2011 § Deja un comentario

Tras las noticias aparecidas en los medios de comunicación, sobre la ubicación del ATC (almacén de residuos nucleares) en Villar de Cañas. EQUO Cuenca quiere mostrar su más enérgico rechazo a la ubicación en nuestra provincia del basurero nuclear. Si se confirma la noticia, el nombre de de Cuenca quedará para siempre asociado al de basurero nuclear. Equo Cuenca considera que no aportará los beneficios vendidos desde el ministerio de industria porque el grueso de los puestos de trabajo creados serán solo durante la construcción y serán puestos de alta especialización, que no hay en Cuenca, la inversión de 100 millones de euros serán en bienes de equipo que no se fabrican en Cuenca y además las empresas turísticas de la zona y de la provincia desparecerán o se verán muy comprometidas. Equo Cuenca además, quiere informar a los habitantes de la provincia, que los riesgos inherentes a toda instalación nuclear serán multiplicados en este caso, porque en el ATC está previsto almacenar todos los residuos nucleares de España que ahora se encuentran dispersos en cada central nuclear. Fukushima nos ha enseñado que la industria nuclear ni de lejos controla la seguridad de sus plantas y que en caso de accidente o sabotaje los que más lo sufren son los habitantes de los territorios cercanos.
En los proximos días EQUO Cuenca informará de las acciones que tiene previsto programar dentro y fuera de la Plataforma Anti cementerio nuclear, para que todos los ciudadanos puedan participar y expresar su rechazo. Tenemos que impedir que Cuenca se convierta en un basurero nuclear para el beneficio de muy pocos, no dejemos hipotecado el futuro de nuestra tierra y de nuestros hijos.

Juan Cuartero

eQuo Cuenca

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