Impresionante movilización ciudadana el 16J en Cuenca

18 junio, 2012 § Deja un comentario

16J Cuenca. Manifestación ciudadana en Cuenca en defensa de lo público, de la provincia, de los ciudadanos… la manifestación más multitudinaria vista jamás en Cuenca. Sin convocatoria, sin sloganes ni banderitas de sindicatos ni partidos. Los ciudadanos plantando cara a los políticos corruptos. Aprendiendo a ser conscientes de su fuerza frente a los de ahora y a los que vengan en el futuro. Aunque salgan de entre los que estaban hoy en la manifestación. Los ciudadanos han empezado a dejar de callar y tragar. Y esto no ha hecho más que comenzar.

http://sanidadpublicacuenca.wordpress.com/2012/06/17/impresionante-movilizacion-ciudadana-el-16j-en-defensa-de-lo-publico-de-la-provincia-de-los-ciudadanos/

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Constituido el Observatorio Regional de la Escuela Rural

26 abril, 2012 § Deja un comentario

El pasado sábado 21 de abril se constituyó en la localidad conquense de Barajas de Melo el Observatorio de la Escuela Rural de Castilla-La Mancha. Al acto acudieron unas 300 personas que llenaron el Centro Cultural de la citada localidad. El observatorio contó con la adhesión de 200 organizaciones aproximadamente entre ellas EQUO. Es importante destacar la participación de AMPAS y Ayuntamientos cuya colaboración es fundamental.


Esta entidad se crea con el fin de analizar de manera conjunta, por parte de los sectores afectados, la situación y el futuro que se le plantea a la escuela rural, dando respuesta al mismo tiempo, a cualquier iniciativa de la administración educativa que pueda suponer un paso atrás en el servicio educativo que las escuelas e institutos prestan en el medio rural. Con dicha finalidad el observatorio se organiza en cinco áreas ( economía, documentación, buenas prácticas, materiales, recursos educativos y comunicación) y será dirigido por una comisión coordinadora formada por un coordinador, cinco coordinadores de área y vocales provinciales.
Uno de los aspectos que más preocupa es la supresión del artículo 128.3 de la Ley de Educación de Castilla-La Mancha mediante la recientemente aprobada Ley de Medidas Complementarias. Este artículo obligaba a mantener centros con 4 alumnos. En este sentido se e informa a los asistentes que la Administración estudia la posibilidad de suprimir centros con menos de 10, menos de 15 o menos de 20 alumnos. En el caso de suprimir centos con menos de 15 alumnos la propia administración estima que podrían desaparecer centros rurales en 96 municipios, buena parte de ellos (más de 30) en Cuenca.
Se contemplan otras medidas que, como la mencionada, suponen una agresión contra esa parte de la educación pública tan significativa en nuestra región como es la escuela rural.
Finalmente se acuerda fijar la próxima reunión en Cifuentes (Guadalajara) en el mes de junio.

Miguel Angel Villalvilla Soria
eQuo Cuenca

La Gerencia del Hospital Virgen de la Luz de Cuenca comienza el cierre de plantas

3 abril, 2012 § 5 comentarios

Por mucho que lo intento, no puedo dejar de pensar que nos toman por tontos cada vez que escucho a nuestros políticos su neolengua para, con solo cambiar el nombre de las cosas, intentar hacer pasar por aceptables e incluso convenientes medidas indigeribles. Tampoco puedo dejar de pensar que realmente lo somos cuando veo repetir estas mismas cantinelas a los propios perjudicados por tales medidas. Pero en ocasiones considero que su cinismo mentiroso supera todos los límites posibles.

Uno de ellos ha sido la respuesta de la Gerencia del Hospital Virgen de la Luz a la protesta por el cierre injustificado de una planta completa del hospital. Me parece tremendamente grave dicho cierre, pero casi más intolerable es la justificación de que “no se trata del cierre de una planta sino de una reubicación de camas” que “no afectará en ningún momento a la calidad asistencial, ni a la plantilla del Hospital” *. Dos mentiras expresadas impunemente en una Junta de Personal ante los supuestos representantes de los trabajadores y ante una prensa apática y servil capaz de reflejar cualquier cosa venida desde el poder sin ningún tipo de contraste informativo y que es capaz de titular la noticia “El Hospital de Cuenca no se ha planteado cierre de plantas” *.

Señores políticos, directivos, sindicalistas, periodistas y ciudadanos en general: efectivamente una de las medidas tomadas directamente para conseguir la degradación del sistema público de salud es el cierre de una de las plantas del hospital, en concreto la 2ªB. Me da igual que el cierre se hiciese con el traslado de los pacientes ingresados el 1 de abril, tal y como anunció la Directora de Enfermería (motivo de bronca por parte del Gerente por “facilitar información al enemigo”), o que, por presión de la opinión pública, hayan decidido primero dejar de realizar ingresos para efectuar el cierre cuando esté vacía. El cierre de una planta no consiste nunca en una “reubicación de camas” sino en la “reubicación de enfermos” en otras habitaciones. Así como en el despido del personal de enfermería (diplomadas y auxiliares) que cubren a turnos dicha planta o en la no contratación de personal interino y temporal en otras plantas, servicios o, incluso, hospitales del SESCAM y la reubicación del personal fijo de la planta cerrada en dichos puestos de trabajo. Para el caso es exactamente lo mismo. Quizá no una reducción de la “plantilla orgánica” (en la que sólo consta el personal con plaza fija) pero sí una reducción efectiva de los profesionales contratados para atender a los enfermos ingresados.

Si de algo no puede presumir nuestro hospital es de moderno, espacioso o sobredimensionado. Sufrimos desde hace ya muchos años precisamente un agobiante problema de falta de espacio. Un problema que debería estar al menos paliado con una ambiciosa ampliación que habría estado finalizada hace ya unos años de no haberse interrumpido justo antes del inicio de las obras por la decisión meramente electoralista de prometer un hospital nuevo que finalmente no servirá más que como excusa perfecta para permitir la privatización de la medicina pública en Cuenca. Un problema de espacio que obliga con frecuencia a habilitar terceras camas en habitaciones ya de por si pequeñas para dos enfermos. En tales condiciones, cuando continuamente superamos el límite de ocupación media exigible para poder absorber picos de demanda, hablar del “despilfarro económico” que supone “un elevado número de camas desocupadas de manera permanente” es una auténtica aberración en gestión sanitaria. Incluir en la justificación el fin del concierto de la atención sociosanitaria de la unidad de media y larga estancia que se había externalizado precisamente por la falta de espacio en el hospital y su absorción sin las medidas necesarias para ello, sobrecargando con ello más aún la asistencia, nos parece que supera los límites del desprecio a sus interlocutores.

Nos parece necesario explicar a los ciudadanos que la planta cerrada, la 2ªB, se encuentra normalmente ocupada por la Unidad de Corta Estancia de Medicina Interna (UCEMI), una de las unidades de mejor funcionamiento del hospital y que por sus características conseguía una importante reduccuón de la estancia hospitalaria de los pacientes allí atendidos con una alta calidad asistencial. Los cambios producidos por su cierre, aparte de una mayor incomodidad (con un claro aumento de las terceras camas por habitación) y una peor calidad de la asistencia recibida por estos pacientes y por los de las plantas donde sean reubicados, así como una mayor carga asistencial del personal de enfermería, producirán necesariamente un aumento de la duración de la estancia hospitalaria de estos pacientes y con ello un aumento del gasto. El resto de camas suprimidas eran utilizadas por los servicios de Endocrionología, Nefrología y Medicina Interna. Buena parte de estas camas, además, pertenecían orgánicamente al Servicio de Obstetricia y Ginecología donde es más importante que en otros servicios contar con un mínimo colchón de camas disponibles en caso de necesidad. Necesidad que viene dada por la imposibilidad de programación del momento en que las gestantes se ponen de parto y la necesidad de ubicarlas en la misma planta en la que se encuentran las salas de dilatación, el paritorio y el quirófano de cesáreasy por la extrema conveniencia de evitar en lo posible situaciones emocionalmente difíciles de compartir en una misma habitación como la de la mujer que acaba de abortar con la que acaba de parir y su hijo. Estas camas reservadas para necesidades obstétricas no estaban nunca desoupadas, sino que mientras no fuesen necesarias para este servicio, eran utilizadas por los otros servicios. Hablar de “despilfarro de camas desocupadas de forma permanente” para justificar el cierre de una planta que cubría esa doble función, ejemplar en la precocidad de las altas y cuya ocupación media anual estaba entre el 88,51 y el 97,74% (datos oficiales de la Gerencia del Hospital del perido 2000-2008), cuando los estándares internacionales de calidad aconsejan que dicha ocupación media no supere el 85%, nos parece el colmo de la desinformación, el cinismo y la mentira.

No podemos seguir permitiendo ni las continuas medidas tomadas en detrimento del derecho a una asistencia sanitaria de calidad ni el menosprecio hacia los profesionales y usuarios del sistema público de salud con el que nos tratan los políticos y sus gestores a la hora de maquillar y tergiversar la realidad.

Adiós, Hospital, adiós.

20 noviembre, 2011 § Deja un comentario

Hace ya un par de años que deberíamos tener finalizada una completa remodelación del Hospital Virgen de la Luz que incluía un nuevo Materno-Infantil y un nuevo edificio policlínico donde finalmente se amplió el campo de fútbol (mucho más perentorio). Pero justo antes de comenzar las obras, en plena campaña preelectoral, a Barreda se le calentó la boca y prometió un hospital nuevo para arañar un puñado de votos que, según las encuestas, se le escapaban por la provincia de Cuenca. Después vinieron los retrasos porque una cosa es prometer en campaña y otra asignar partidas en los presupuestos una vez se han ganado las elecciones. Un plan funcional fantasma asignado a dedo y de manera ilegal a la Constructora que tenía asignada la remodelación para evitar pagarle las indemnizaciones de la suspensión de la obra. Las ya conocidas peleas por la ubicación del nuevo centro que no respondían a otra motivación que los intereses especulativos e inmobiliarios de uno u otro lado y la final imposición, también preelectoral, una vez más, fuera de la ciudad. Ayer, en plena jornada de reflexión, el Gobierno de Cospedal nos informa de que vayamos olvidándonos del Hospital. Seguiremos teniendo como único centro hospitalario de toda la provincia un una infraestructura decrépita en la que hace más de seis años que no se acomete ningún tipo de reforma o arreglo. Primero porque era inminente su reforma integral, después porque iba a ser sustituido por un flamante hospital nuevo, ahora porque no hay dinero,… Pero no hay problema, porque en la tierra del Ea! tenemos tragaderas para esto y más. De todos modos no nos creamos ni siquiera las promesas de recortes y abandono de las infraestructuras prometidas. Dada la torpeza de nuestros dirigentes (dado el éxito del sistema para mantenerlos ¿para qué se van a estar con sutilezas?) sabemos muy bien cual es la estrategia y que no es un problema de falta de presupuesto. Sabemos cual es la intención y nos queda solo por adivinar una fecha. ¿En qué campaña preelectoral de las venideras hará Prieto (para entonces Cospedal ya estará en Madrid) el anuncio de que su maravilloso gobierno ha conseguido que sea la iniciativa privada la que sufrague la construcción de un nuevo hospital en Cuenca? Dará igual qué y cómo se construya o la deuda que para los treinta años siguientes suponga para el presupuesto sanitario la necesidad de lucrar a tan generosos salvadores. Dará igual que los beneficiarios de la inversión serán las mutuas privadas y que pasaremos del sangrado que actualmente supone el concierto con la privada para asumir las listas de espera (obra y gracia del PSOE) a una verdadera sangría para hacerse cargo de “toda” la asistencia sanitaria pública, haciendo, entonces sí, completamente inasumible el gasto de una asistencia sanitaria pública gratuita (el objetivo final del PP). dará igual incluso si se cambia la ubicación y se comienza de nuevo la urbanización en una zona donde los terrenos colindantes no estén ya en manos de la “competencia”. Dará igual porque para entonces estaremos recibiendo la atención hospitalaria en un edificio a punto del derrumbe y seguiremos tragando con eso y más. Y además agradecidos de la buena gestión de los salvadores de la patria mientras se llenan los bolsillos con el dinero que pagamos entre todos para tener una cobertura sanitaria de calidad cuando la necesitemos. Al menos podemos agradecer al Gobierno de Cospedal que nos ha proporcionado en día tan señalado un motivo más para la reflexión. Pero dudo que lo hayamos hecho.

Fdo: Joseandrés Guijarro Ponce
Ex-Director Médico del Hospital Virgen de la Luz
Candidato al Congreso de eQuo por Cuenca

Sí, parece una broma de mal gusto, pero no lo es. Puedes leer la noticia aquí.

¿Te suena de algo la estrategia? ¿no? Pues sin ir muy lejos, deberías leer esto y esto.

EQUO califica de injustos y contraproducentes los recortes sociales y apuesta por reducir la jornada laboral para repartir empleo


7 noviembre, 2011 § Deja un comentario

EQUO defiende el estado de bienestar entendido como el modo en el que se asegure a los ciudadanos el pleno empleo y este sea compatible con el disfrute de la vida personal.
Para ello apostamos por trabajar menos horas para que el trabajo sea compartido por más personas:
– Reducir hasta acabar con las horas extraordinarias y el pluriempleo.
– Promover una ley de reducción de la jornada laboral comenzando por 35 horas semanales y avanzar en su disminución.
– Favorecer el trabajo a tiempo parcial y el teletrabajo con condiciones de trabajo dignas y salarios justos y suficientes.
– Incentivando los acuerdos voluntarios de reducción de horarios en las empresas, promoviendo la conciliación de la vida laboral y personal
– Racionalizando los horarios de trabajo tal y como propone la Comisión Española de Expertos

Para lograr el estado de bienestar los recortes sociales deben desaparecer, ya que no solo son injustos, sino que ahogan la economía. Apostamos por una reactivación económica para crear empleo orientado hacia un modelo productivo ambiental y socialmente sostenible. Los recortes sociales no solo aumentan el desempleo, el déficit y la deuda, sino que además hace crecer las desigualdades y la exclusión social.
Desde EQUO también defendemos que el estado de bienestar es un conjunto de todas las demandas de la sociedad actual donde confluye la ecología, la economía sostenible, una sanidad y educación públicas y de calidad real, los derechos sociales y la defensa del medio natural en el que vivimos. Si estos pilares no son entendidos y defendidos difícilmente se lograra adquirir un estado de bienestar saludable para todos.

Fdo: Pilar García Carín, n*2 al Congreso por eQuo Cuenca

¿Qué es una sanidad pública, universal y gratuita?

29 octubre, 2011 § 1 comentario

Mientras CiU trocea y vende los retales de la sanidad pública catalana a un holding de empresas privadas, el PP ha comenzado ya a meter la tijera en las prestaciones sanitarias allí donde gobierna, como Castilla-la Mancha, Galicia, Murcia o Baleares, y empiezan a filtrarse los recortes preparados para después de las elecciones, frenados de momento para no desvelar las intenciones de Rajoy, sus líderes siguen ocultando sus intenciones bajo difusos eufemismos.

Dolores de Cospedal, la misma que recortó en 400 millones de euros el presupuesto nada más ocupar la presidencia de Castilla-la Mancha y propone sin complejos vender centros sanitarios para el posterior arrendamiento para su uso, o adoptar el modelo de PFI (Private Initiative Finance) de esperanza Aguirre, no quiebra la voz al prometer, como portavoz popular en la precampaña, que el Partido Popular garantizará una “sanidad pública, universal y gratuita”.

El mismo Mariano Rajoy, tras decidir no realizar ruedas de prensa durante la campaña electoral para evitar preguntas incómodas sobre los planes de gobierno que oculta a los ciudadanos a los que pide su voto, acaba de afirmar hoy mismo en una entrevista para la revista Yo Dona “No voy a renunciar a ahorrar en educación y sanidad, pero seguirán siendo un servicio universal, público y gratuito”.

La afirmación no debería sorprendernos estando como estamos acostumbrados a que los dos partidos mayoritarios no consideren las promesas electorales y el mismo programa electoral como un contrato vinculante con los ciudadanos que los eligen como sus representantes, sino como papel mojado que olvidan inmediatamente una vez que toman posesión de sus cargos.

Pero incluso si fuésemos tan ilusos de pensar que sus promesas suponen algún compromiso para sus acciones de gobierno, habría que analizar con detalle cual es el verdadero significado de estas promesas y qué entienden por pública, universal y gratuita.

¿Qué es una sanidad pública?

Debería ser evidente que una sanidad financiada por los impuestos de todos y gestionada por las instituciones elegidas democráticamente por los ciudadanos, centrada como único objetivo en la calidad y equidad y en su función social de mejorar la salud de los ciudadanos, esos que con sus impuestos la costean. ¿es esa la sanidad pública que promete el Partido Popular? Ni mucho menos. Su concepto es muy distinto. Para ellos el adjetivo de “público” es aplicable sólo a quien realiza la financiación, siendo irrelevante que el encargado de la prestación de servicios sea la empresa privada. Así lo dice con la boca pequeña el Partido Popular y lo grita a los cuatro vientos CiU al salir a la luz su plan de trocear el Institut Catalá de la Salut y venderlo a un holding de empresas para que se haga cargo de la prestación de servicios. Da igual que tanto el laboratorio de privatizaciones desarrollado desde hace más de una década en nuestro país (fundaciones sanitarias, consorcios, empresas públicas, concesiones de obras públicas, concesiones administrativas,…) como el más antiguo del Reino Unido y otros países hayan demostrado a estas alturas con meridiana claridad la falsedad evidente de que la gestión privada dota a los hospitales de una mayor eficiencia, flexibilidad y gobernabilidad a un menor coste. Da igual que la falsedad del argumento de la transferencia de riesgos al capital privado se haya hecho evidente en varios casos de rescate o renegociación al alza volviendo al viejo esquema de privatizar los beneficios y socializar las pérdidas. Da igual que el beneficio contable a corto plazo para ganar votos a base de inaugurar hospitales “gratis” hipoteque el gasto y las prestaciones sanitarias para las siguientes tres décadas. Da igual que se cambie la búsqueda de la salud del conjunto de la población por el lucro económico de unos pocos. Da igual. Basta con repetir las mismas mentiras hasta la saciedad en los medios de los que son propietarios, o hacer repetir a los tertulianos de turno que esto es lo moderno o que dada la crisis actual es la única alternativa para mantener una sanidad pública. Porque igual que no se les cae la cara de vergüenza al afirmar que dejar de contratar interinos no es despedir personal sanitario, tampoco se les cae al decir que vender las infraestructuras sanitarias a la empresa privada para despues pagar un canon por usarlas no es privatizar la sanidad.

¿Qué es una sanidad universal?

Desde luego sólo la que viene avalada por una ley que garantice dicha prestación a todos los ciudadanos residentes en el país en cuestión, lo que no podría ser de otra manera desde que la financiación procede íntegramente de los presupestos generales del estado y no de las cotizaciones individuales a la Segurudad Social.

En este caso no tememos que deje de serlo con un gobierno de derechas, simplemente porque (aunque pueda extrañar a muchos) la asistencia sanitaria no es ni nunca ha sido universal. Es cierto que las diversas puertas de entrada al derecho de asistencia sanitaria han ido aumentando progresivamente, la última con la Reforma de la ley General de Salud Pública el mes pasado, y la cobertura fáctica alcanza hoy casi al 99% de la población. Pero los intentos de declaración por ley de una cobertura universal han quedado siempre en dique seco. ¿Por qué esta resistencia a declarar realmente la universalidad de la asistencia si en la práctica es cercana al 100% pero con una maraña de títulos de derecho a dicha asistencia? La explicación es sencilla. Una ley que declare la asistencia sanitaria un derecho universal necesita para su derogación de otra ley que afirme explícitamente que deja de serlo. La situación actual, sin embargo, pouede ser recorrida en sentido inverso con total sigilo. Por supuesto la exclusión a la asistencia no vendrá (al menos en un primer momento) para las clases desfavorecidas, sino por el lado opuesto, el de las clases pudientes a los que se les financiará “su” sanidad por vías distintas a las del resto. Muy posblemente por la vía de la doble financiación, como veremos en la pregunta siguiente.

¿Qué es una sanidad gratuita?

Otro concepto que debería ser inequívoco pero que no lo es. Las constantes amenazas del copago desde hace tanto tiempo nunca han buscado su verdadera introducción, que todos los políticos saben que, aparte de su impopularidad y la potencial pérdida de votos que esta medida podría suponer, no supone ningún alivio financiero sustancial para el gasto sanitario. Su finalidad es otra. Por un lado hacer creer que con tal de conjurar la amenaza del copago, cualquier propuesta que, mentiras mediante, se nos venda como un ahooro de los “insoportables” costes del modelo actual debe ser aceptada sin protesta. La otra, aún más mezquina, es hacernos creer que mientras no se implante el copago, la asistencia sanitaria es gratuita. Dejemos de lado que en España la asistencia sanitaria nunca ha sido gratuita salvo para los jubilados pues en este debate se omite casi sistemáticamente el copago farmacéutico. Un copago además que no es similar para todos los usuarios pues funcionarios, jueces o miembros de las fuerzas de seguridad en activo tienen una tasa de copago inferior al resto de beneficiarios del SNS. Pero dejemos este punto de lado porque un aspecto más importante y clave en los planes de privatización de la sanidad es que para considerar una sanidad pública como gratuita, no basta con que sea gratuita. No. Esa asistencia sanitaria debe ser gratuita y “de calidad”. De una calidad equiparable a la mejor de las opciones privadas, tal y como todavía ocurre en nuestro “desfasado y obsoleto” Sistema Nacional de salud. De lo contrario, y ese es su objetivo final, el sistema público acaba convirtiéndose en una asistencia de beneficiencia donde se acoge a todo el que no puede pagarse una asistencia privada pero con un estándares de calidad asistencial tan bajos que quien quiera (y pueda pagar) una asistencia óptima tenga que recurrir a la oferta privada.

La estrategia no debe extrañarnos pues es la misma que es utilizada en el otro sector clave de los servicios públicos que se está entregando a los que buscan hacer de ellos un negocio. Pero, como en aquella, con un tremendo agravante. Que el modelo elegido lo que consigue además es la fuga de los recursos de la financiación pública para sufragar los costes de la empresa privada. Algo que en educación lleva años funcionándoles a las mil maravillas con el concepto de educación pública concertada y que en sanidad empezará a funcionar con el término de acuerdo de financiación mixta pública-privada.

Por todo lo anterior, mucho cuidado con lo que entendemos cuando a algunos políticos se les llena la boca garantizando una “sanidad pública, universal y gratuita”

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