La enfermiza y peligrosa relación de Juan Carlos y su familia con las armas

15 abril, 2012 § 1 comentario

Debería sorprendernos que una persona mínimamente sensata y sensible disfrute asesinando elefantes, tigres o búfalos pero en este caso no lo hace porque nunca hemos considerado a Don Juan Carlos ni una cosa ni la otra y ya fue en su momento bastante comentado el caso de Mitrofán.(1)

Debería sorprendernos que el Jefe de Estado se gaste cientos de miles de euros del erario público en una cacería privada por el centro de África cuando nuestro país sufre los más drásticos recortes de la democracia en educación, sanidad y el resto de servicios básicos, pero no lo hace porque Su Majestad siempre ha demostrado el más absoluto desinterés por el bienestar de sus “súbditos” y precisamente las épocas de crisis económicas son siempre las que más beneficios han proporcionado a sus oscuros negocios, como los chanchullos petrolíferos con sus “hermanos” sultanes de la democrática Arabia Saudí.(2)

Debería sorprendernos que éste sea el destino de un presupuesto de la Casa Real que sólo ha descendido un 2% en los presupuestos de 2012 mientras que educación o sanidad lo han hecho en más de un 20% y otras partidas sociales lo hayan hecho en más de un 40% o directamente hayan desaparecido, pero no lo hace porque consideramos absolutamente superfluos e innecesarios cada uno de los más de ocho millones de euros destinados en 2012 (3) (además del resto de gasto en viajes oficiales, seguridad,etc que no se incluyen en dicho montante) y más nos molestaría (aunque tampoco nos sorprendería) que el gasto fuese sufragado por algún “desinteresado” magnate de las finanzas a cambio del “papel mediador” al que tan aficionado es Su Alteza.(4)

Debería sorprendernos que quede impune el accidente de un niño de trece años con una arma que no tiene permiso para usar y que le ha proporcionado su padre, pero no lo hace porque estamos acostumbrados a la total impunidad de los miembros de la familia Real, incluso los que ya no pertenecen a ella pero pueden salpicarles con sus ilegalidades.(5)

Debería sorprendernos que ambos sean atendidos en hospitales privados en pleno proceso de desmantelamiento y privatización de la sanidad pública con la excusa de la crisis (esa que no afecta a las caras y poco ejemplarizantes aficiones de nuestro campechano Jefe de Estado), pero dejaron de sorprendernos estas cosas después de la decisión de D.Felipe y Dª.LetiZia de enviar tras el parto de sus hijos el cordón umbilical de la Infanta Leonor a una de esas empresas privadas que estafan a los ciudadanos con bancos privados de cordón sin ninguna utilidad en lugar de hacer una donación a un banco público que es donde únicamente puede tener alguna utilidad.(6)

Debería sorprendernosque una abuela defina como “cosas de niños” el accidente de su nieto de trece años disparando un arma para la que no tiene permiso de uso(7), pero no lo hace ya que posiblemente lo considere una tradición familiar y no pueda entender que los plebeyos no tenemos esas nobles tradiciones.

Todo lo anterior nos indigna pero no nos sorprende, porque pocas cosas de la Casa Real pueden ya sorprendernos. Sin embargo sí nos resulta, si no sorprendente, sí desconcertante la enfermiza afición de los miembros de la familia real española por las armas después de la trágica muerte por “accidente” del infante Alfonso a manos de su hermano mayor Juan Carlos. Y, ahora sí, nos indigna y sorprende por igual el desconocimiento y la falta de memoria de la mayoría de los “súbditos” de este país por aspectos tan importantes de la biografía de su soberano.

Desde la Ley de Sucesión de 1947 hasta la final designación en 1969 de D. Juan Carlos como Príncipe heredero por libre designación del dictador, fueron varios los candidatos que aspiraban a arrebatarle el cargo a D. Juan.(8) Desde 1954 se encontraban en España cursando estudios con permiso de Franco tanto Juan Carlos como sus primos Alfonso y Gonzalo.

Un jueves santo de 1956, 29 de marzo, a las ocho y media de la tarde, en la residencia de los Condes de Barcelona en Estoril, Juan Carlos le volaba literalmente los sesos a su hermano de 14 años. El homicida tenía en esa fecha 18 años y llevaba dos años de formación en la Academia Militar de Zaragoza donde se le había formado en el uso de las armas. Su mentor, Francisco Franco le había regalado una pistola reglamentaria del calibre 22 (9). Esa tarde lluviosa a su madre, María de las Mercedes, tuvo la gran ocurrencia de dejarles la pistola regalo del dictador “para que dejasen de discutir”(10).

Aunque la bala entró limpiamente por una de las fosas nasales del menor, no nos sorprende que la nota oficial de la Embajada de España en Lisboa atribuyese a un accidente del menor el infortunado suceso: “«Mientras su Alteza el Infante Alfonso limpiaba un revólver aquella noche con su hermano, se disparó un tiro que le alcanzó la frente y le mató en pocos minutos.” También el comunicado oficial de la Casa Real en el accidente de Froilán informaba de que se encontraba realizando prácticas de tiro, mientras que a su abuela “se le escapó” ante la prensa que “estaban de caza”.

No nos sorprende que tanto la dictadura de Franco como la del portugués Salazar silenciasen completamente tal acontecimiento, al menos en menor medida que la política de ocultamiento que se mantiene en esta “democracia” madura que nos cuentan que tenemos. No nos sorprende que a Don Juan, Conde Barcelona y entonces todavía, aunque en el exilio, número uno en la línea sucesoria de la monarquía española, le costase poco hacerle jurar a su hijo que fue un accidente, pues después hemos visto la facilidad de D. Juan Carlos a realizar otros juramentos solemnes como el de “total identificación y lealtad a los Principios del Movimiento” ante las Cortes y ante el Consejo de la Vieja Guardia.(11)

Pero ¿como es posible que 56 años despues de aquel trágico “accidente” y 36 años después del fin de la dictadura franquista siga sin dilucidarse y casi sin conocerse aquel acontecimiento?

En su momento sólo Don Jaime de Borbón, hermano de Juan de Borbón y tío de Juan Carlos y Alfonso, exigió, en su calidad de jefe de la Casa de Borbón, que se abriera una investigación al respecto para depurar la responsabilidad del príncipe Juan Carlos, al considerar que tal suceso podía afectar a la línea sucesoria, que no llegó a ninguna conclusión. No hace falta buscar supuestas relaciones entre este accidente y otros oscuros accidentes en la sucesión monárquica como las muertes en accidente de tráfico de dos de los hermanos mayores de Don Juan, Conde de Barcelona, el asesinato del mismo Don Jaime por su mujer alcoholizada o el accidente de esquí en el que murió el hijo de éste, D. Alfonso de Borbón, yerno de Franco y el más directo contendiente de Juan Carlos, o el accidente de tráfico en el que éste salvó la vida pero falleció su hijo mayor Francisco de Asís. No es necesario creer en siniestras relaciones entre tanto trágico “accidente” para sorprenderse de su desconocimiento general para una población que conoce al mínimo detalle de anónimos personajillos que saturan los intereses catódicos en esta España que dicen los medios que “se siente monárquica”. Y no deja de ser preocupante después de aquel fatal “accidente” la enfermiza afición de D. Juan carlos y el resto de su familia a jugar con armas y que sigan considerando ciertos “accidentes” como “cosas normales de niños”.

  1. http://www.elmundo.es/elmundo/2006/10/29/espana/1162129515.html
  2. http://www.elconfidencialdigital.com/defensa/072584/el-rey-juan-carlos-se-ha-ofrecido-a-defensa-como-mediador-para-el-contrato-de-venta-de-los-leopard-a-arabia-saudi-existe-el-convencimiento-de-que-merkel-negocia-para-que-los-carros-sean-alemanes
  3. http://www.publico.es/espana/428168/el-gobierno-aplica-a-la-casa-real-un-recorte-de-solo-el-2
  4. http://www.elconfidencial.com/espana/2012/04/12/una-princesa-amiga-del-rey-negocio-en-su-nombre-ante-un-multimillonario-saudi-95911/
    http://www.elconfidencial.com/espana/2012/04/12/una-princesa-amiga-del-rey-negocio-en-su-nombre-ante-un-multimillonario-saudi-95911/
  5. http://www.abc.es/20111229/espana/abci-cronologia-urdangarin-imputado-201112291132.html
  6. http://www.elmundo.es/elmundo/2006/02/26/sociedad/1140968206.html
    http://noticiadesalud.blogspot.com.es/2012/04/al-menos-400-afectados-por-una-estafa.html
  7. http://www.canalsur.es/portal_rtva/web/noticia/id/200264/dona_sofia_sobre_el_accidente_de_froilan_con_los_ninos_siempre_pasa_eso
  8. http://www.unav.es/fcom/comunicacionysociedad/es/articulo.php?art_id=221
    http://blogs.laverdad.es/dejame-que-te-cuente-/2009/08/22/paso-puntillas-40-aniversario-del-nombramiento-franco/
  9. http://historiadelasarmasdefuego.blogspot.com.es/2009/07/el-calibre-22lr-ese-gran-desconocido.html
  10. http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article14102
  11. http://www.galeon.com/razonespanola/r105-jua.htm
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Los riesgos del transporte radiactivo hacia el ATC

5 febrero, 2012 § 1 comentario

Nosotros, el público en general, somos irracionales y mal informados en torno al riesgo. No entendemos ni nos preocupan las estadísticas” Juan Guillermo Rivera Berrío

Si compra lotería de Navidad, juega a la promitiva, o confía de vez en cuando su suerte a cualquier otro sorteo debería tener algún conocimiento de probabilidad. Y seguramente no lo tenga. De hecho, si lo tuviera, no jugaría. la lotería es un impuesto del Estado para los que no saben de probabilidad. Si no tiene esos conocimientos básicos es muy probable que le engañen con cifras sobre si un evento es muy probable o muy improbable. Es lo que ocurre con los riesgos de la energía nuclear.

Un cementerio nuclear y el transporte de los residuos radiactivos son inocuos para el entorno… siempre que no ocurra un accidente grave. Ese es el temor de los que nos oponemos al transporte de residuos nucleares de alta radiactividad por toda España hasta un Almacén Temporal Centralizado. El temor a un accidente grave, especialmente durante el traslado, que puede tener consecuencias impredecibles para nuestra salud y una enorme duración de sus efectos nocivos en el entorno próximo al accidente. Los datos de ENRESA sobre los riesgos del transporte no son nada concretos, entre otras cosas porque no hay ningún informe técnico detallado sobre dichos riesgos en nuestro caso concreto.

ENRESA se limita a tranquilizarnos prometiendo que el riesgo de accidente con fuga de material radiactivo es “casi imposible”. Para ello suele utilizar dos datos bastante repetidos en todos sus foletos “publicitarios” y la información que proporciona en su web.Después de 100.000 toneladas de material radiactivo transportadas desde 1970 no ha habido NUNCA un accidente grave con fuga de material radiactivo. También las torres gemelas aguantaban en pie sin problemas desde su inauguración en 1973. Sus constructores afirmaron el día de su inauguración que su estructura aguantaría el impacto de un Boeing 707. De hecho en 1993 su estructura aguantó el efecto de un coche bomba ubicado en su aparcamiento. Las torres gemelas eran “indestructibles”. Si has hecho algún crucero ya te habrán explicado que no hay ningún motivo de preocupación. Han pasado cien años desde el Titanic. Un crucero moderno como el Costa Concordia, el mayor crucero construido en Italia, no puede naufragar. No pondremos más ejemplos. Lo de “no te preocupes, nunca ha pasado nada” es la frase más repetida antes de un desastre anunciado.

 Mejor analicemos los riesgos con cifras. A ENRESA le gusta ofrecernos una de las cifras que tiene: El riesgo de accidente grave durante el transporte es de 0,00000023 (un 0,000023%) cada año, lo que “significa” un accidente cada 4,3 millones de años. ¡4,3 millones de años! El doble de tiempo que llevan los homínidos sobre la faz de la Tierra ¡Eso si que es imposible que ocurra! De hecho, según los mismos datos de ENRESA, el riesgo de accidente grave con fuga radiactiva durante el transporte de residuos nucleares es cien veces menor que la fusión de un reactor en una central nuclear. Este riesgo es de 0,000029 (0,0029%) cada año, es decir un accidente cada 34.000 años. ¡34.000 años! El tiempo que tienen las pinturas de Altamira cuando tidavía existía el hombre de Neanderthal. ¡Vaya seguridad!

Pero entonces ¿cómo es posible que en 25 años hayan sufrido una grave fusión tres reactores de dos centrales nucleares? ¡Esto sí que ha sido mala suerte! ¡Esto no puede volver a pasar! De ninguna manera. Precisamente según los datos que manejan los dueños de las centrales nucleares lo previsible (si no aumenta el número de ectrales en el planeta) es que tengamos un accidente de este tipo cada 20 años como media. ¿y esto cómo es posible? Por pura ley de la probabilidad. Y si el cálculo probabilístico no entra en sus habilidades preste mucha atención a partir de ahora. Y prepare una calculadora por si no se fía de los sencillos cálculos que le vamos a mostrar.

Si alguien quisiera leer todo el material accesible en internet tardaría 9 millones de años.2  El uso de la escala temporal en términos probabilísticos es muy habitual en textos de curiosidades o cuando se quiere manipular la información haciendo hincapié en la improbabilidad de un suceso. El riesgo de morir en accidente de tráfico en España es muy similar al de que explote un reactor nuclear. Un riesgo de 0,00004 (un 0,0025%) cada año, es decir, uno cada 25.000 años. No es necesario, por tanto, que se preocupe. Es imposible que usted muera de un accidente de tráfico. Sin embargo unas 1500 personas pierden la vida cada año en nuestras carreteras. La explicación es que este riesgo es acumulativo, tanto en usuarios como en tiempo de uso. Lo más lógico es que lea en la prensa que la tasa anual de mortalidad por accidente de tráfico es de 40 personas por cada millón de habitantes. Compruébelo y verá que la cifra es la misma. De hecho si usted tiene pensado usar el coche durante unos 75 años (la esperanza media de vida en nuestro país), puede calcular su riesgo de morir por accidente de tráfico: 0,003 (un 0,3%). Si tienen diez miembros en la familia, la posibilidad de que alguno de ellos muera en un accidente de tráfico es de un 3%. Y esta cifra ya empieza a asustar.

Lo mismo pasa con los reactores nucleares. Con las cifras “oficiales”, el riesgo de que por un accidente grave se fusione el reactor nuclear a lo largo de los 40 años de su vida útil (sin tener en cuenta ampliaciones irresponsables, cuando más alto es el riesgo de accidente grave) es 0,0016 (un 0,16%). Y si tenemos en cuenta que actualmente existen 440 centrales nucleares en funcionamiento en todo el planeta, el riesgo de que (con el mismo número de centrales en un futuro) alguna de ellas tenga un accidente grave es de 0,51 (un 51%). Si un 50%. Cara o cruz. Si quiere medirlo en escala temporal: uno cada veinte años de media. No es por tanto tan extraño el periodo de 25 años entre Chernobyl y Fukushima.

 Atendamos a hora al riesgo del transporte de residuos nucleares. ENRESA se basa en la experiencia de 100.000 toneladas de residuos nucleares transportados sin fugas radiactivas debidas a un accidente. Pero sí ha habido accidentes graves, aunque no hayan producido la fuga de material radiactivo:
1987: descarrilamiento grave de camión con caida de la carga en Lailly-en-Val (Francia)
1991: caida desde altura por rotura de la grúa en puerto de Chardigo
1997: descarrilamiento del tren con caida de tres contenedores en la frontera franco-alemana

 Por lo tanto al menos tres accidentes importantes, tanto por carretera, como por barco o por tren, en el transporte de esas 100.000 toneladas. Es decir, un riesgo empírico de accidente de 3/100.000. Teniendo en cuenta de que el tonal de residuos transportados previstos en nuestro país es de 7000 toneladas, el riesgo de accidente en nuestras carreteras es de 0,21 (un 21%). Por supuesto, afortunadamente, el riesgo de fuga en un accidente, aunque sea grave, es bajo por la sólida protección que llevan los contenedores. Los estudios que maneja ENRESA calculan que el riesgo de fuga radiactiva en caso de accidente es sólo de 0’0383 (un 3,83%). calculemos entonces. El riesgo de accidente grave con fuga radiactiva al transportar las 7000 toneladas previstas sería de 0,00001165 (un 0,0011%)

 Pero antes de calibrar la magnitud del riesgo, analicemos los modelos teóricos que maneja la Comisión Interministerial: El famoso valor de 0,00000023 corresponde a los resultados del Modal Study, un estudio de riesgos elaborado en 1987 para el transporte de residuos radiactivos a Yucca Mountain. Un proyecto controvertido en el desierto de Nevada (USA) que finalmente fue cancelado en marzo de 2010 gracias a la presión de los empresarios de Las Vegas, a 140 km del almacén. Aparte de que la cifra corresponde a una estimación de riesgo anual difícil de trasladar a nuestra situación, los mismos informes del Consejo Interministerial reconocen que sus conclusiones han sido superadas por estudios posteriores, incluso para el mismo proyecto (como el CR-6672), con herramientas de cálculo más avanzadas.3

 Entre esos estudios posteriores el propuesto por el Consejo Interministerial como referencia es el realizado para el transporte hacia el ATC de Zwilag, en Suiza. Según sus conclusiones, la probabilidad de accidente severo es de 0,0000000028 (un 0,00000028%) por cada km de carretera recorrido. Siguiendo la tabla de riesgo de fuga radiactiva en caso de accidente severo: 0,0000000001 por cada km recorrido. Con estos datos oficiales podemos calcular el riesgo teórico, por ejemplo, de un traslado de residuos nucleares desde la Central de Garoña, distante 450 km de Villar de Cañas:  0,00000084 (un 0,000084%). Según el símil que tanto gusta a ENRESA, una fuga radiactiva cada 1,2 millones de años.

Pero no se trata del riesgo de un único convoy. Se preveen 670 trayectos a lo largo de 20 años, con una cadencia de 30-50 viajes al año (una media de uno cada una o dos semanas). Aparte de las eternas frecuentes molestias para el tráfico de la zona durante dos décadas, el riesgo total aumenta considerablemente. Calculando una media de 300 km por trayecto, el riesgo oficial de fuga radiactiva por accidente grave durante el trayecto es de 0,0000215 (un 0,00215%). Un cálculo bastante similar al que habíamos calculado anteriormente y cinco veces superior al antiguo estudio de Yucca Mountain, según el cual, el riesgo de fuga radiactiva grave en el plazo de los 20 años previstos sería de 0,00000465 (un 0,000465%).4

 Recalcamos que la imprecisa cifra de riesgo que interesadamente le gusta manejar a ENRESA es menor de la mitad del riesgo calculado según el historial de accidentes graves sucedidos con posterioridad y cinco veces inferior a los más recientes y precisos modelos calculados para el transporte al ATC de Suiza. Sin embargo, esto es lo de menos. Ya que comenzábamos diciendo que el error en la percepción de riesgo no es la inexactitud en los informes del Consejo Interministerial sino el desconocimiento de la Ley de Probabilidad, usaremos esa cifra conservadora de 0,00000023 (un 0,000023%) cada año, aquella de un accidente cada 4,3 millones de años.

Para un perido de 20 años de transporte continuado el riesgo hemos visto que es 0,00000465 (un 0,000465%), es decir un accidente cada 215.000 peridos de 20 años (o 4,3 millones de años). Pero no es ésta la forma más común ni sencilla de registrar eventos infrecuentes para su comparación. Lo más habitual y cómodo es registrarlo como riesgo por millón de sucesos (en nuestro caso millón de periodos de 20 años, o millón de ATCs). Y en nuestro caso el riesgo calculado es de 4,65 accidentes con fuga radiactiva por millón. 4,65 x 10-6 en notación científica (esa que usa la calculadora de su móvil para las cifras pequeñas). ¿le sigue pareciendo bajo el riesgo? Como el concepto de bajo o riesgo depende de las posibles consecuencias y de la percepción subjetiva de cada cual, simplemente compare con otros riesgos con los que se enfrenta a menudo a lo largo de su vida:

 El riesgo de un accidente rave con fuga de material radiactivo en una de nuestras carreteras (4,65 x 10-6) es superior al riesgo de:
matarse con el coche este próximo mes: 3,33 x 10-6
matarse en el trabajo mañana: 5 x 10-6
matarse en accidente de avión la próxima vez que vuele: 3 x 10-6
morirse por un síndrome de Mendelson en la próxima cesárea (el mayor temor de los anestesistas): 2 x 10-6

O busquemos otros símiles, por no ser tan funestos: la probabilidad de que nos toque gracias al ATC el premio de un accidente que mate a varios cientos de personas y arruine durante siglos varios centenares de kilómetros a la redonda en un punto al azar de la geografía española (pero con más posibilidades en la provincia de Cuenca) es:
2,8 veces superior a la probabilidad de que le toque el Gordo de la Lotería Nacional (1,67 x 10-6)
22 veces superior a sacar una quiniela de 14 resultados (0,21 x 10-6)
66 veces más probable que el que le toque el Cuponazo de la ONCE, la Primitiva o la Bono-Loto (0,07 x 10-6)
155 veces más probable que el Gordo de la Primitiva (0,03 x 10-6)
465 veces más probable que la probabilidad de ganar el Euromillón (0,01 x 10-6) 5

Por tanto, si decide jugar todas las semanas durante un año entero una Primitiva y un Euromillón con la idea de hacerse millonario, debe saber que tiene las mismas probabilidades de que eso ocurra que las de que arruine el futuro de sus hijos y sus nietos y los de cientos de miles de paisanos suyos por haberse creido sin más que lo del Cementerio nuclear es seguro. Ahora decida si acude todas las semanas al estanco a sellar sus boletos o a las manifestaciones contra el cementerio nuclear (o se viene a las manifestaciones cuando salga del estanco).

4 pese al error en la comparación del informe del Consejo Interministerial.

5 Por supuesto, si quiere tener comparaciones más fiables, multiplique estas probabilidades por cinco, según los riesgos calculados por el estudio suizo.

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